sábado, 5 de mayo de 2007

Nro 06/07 - Continúa el Operativo Venganza - RP Christián Federico Von Wernich a Cárcel de Marcos Paz

Mientras los argentinos seguimos atentamente los pormenores de Gran Hermano o nos deleitamos descubriendo que tan bien puede danzar Nina Pelozo, los terroristas de los 70 continúan ininterrumpidamente su operativo venganza, instrumentando a su gusto las decisiones de la justicia. En este caso, le tocó el turno al Reverendo Padre Christián Federico von Wernich, quien durante los años de guerra contra el terrorismo se desempeñaba como Capellán de la Policía de la Provincia de Buenos Aires.

En su odio visceral a nuestra Madre la Iglesia, "los Vertbisky" del gobierno cierran filas, pensando que de esta forma debilitarán nuestra Fe y nuestra Esperanza. Pero Dios, que en su infinita sabiduría sabe escribir derecho con las conductas torcidas de los hombres, seguramente encontrará en este injusto traslado a Marcos Paz, la posibilidad de que otros detenidos, encuentren la paz y el apoyo espiritual que necesitan para soportar su calvario.

Mientras este servidor de Cristo, a escondidas y en silencio, fue trasladado a la cárcel de Marcos Paz, los que deseamos que la Justicia y la Ley se cumplan en nuestra patria, observamos sorprendidos que quienes en la década del 70 intentaron tomar por asalto las instituciones de la república, para imponernos a sangre y fuego un modelo político, hoy disfrutan de la impunidad que les otorga el poder.

Reciba el Padre Federico Von Wernich el apoyo y las oraciones de todo nuestro pueblo. Porque no hay duda alguna, los perpetradores de este revanchismo, hoy, al igual que en los 70, constituyen una organización elitista que nada tiene en común con el sentir y el pensar del verdadero Pueblo Argentino. Por algo uno de sus más fervorosos dirigentes, Miguel Bonasso, en todo un año sólo logró reunir 145 afiliados para su desaparecido partido.

1 comentario:

lautaro dijo...

LOS CURAS VENIDOS DEL INFIERNO
(X Luis Agüero Wagner/ www.quanta.net.py/userweb/apocalipsis)
Aunque a esta altura de los acontecimientos tal vez muchos tengan la percepción de que el título alude a Fernando Lugo, en verdad se refiere a la forma en que medios de prensa argentinos han bautizado a Christian Von Wernich, confesor del ex Jefe de la Policía Bonaerense, Ramón Camps, detenido desde septiembre de 2003 acusado de numerosos homicidios y múltiples casos de privaciones ilegales de la libertad y torturas. Los hechos fueron registrados durante la última dictadura militar argentina, en diferentes Centros Clandestinos de Detención, delitos por los cuales se inició su procesamiento en la ciudad de La Plata.
Los delitos cometidos por Von Wernich y otros jerarcas de la Iglesia Católica fueron probados sobradamente en los testimonios de los sobrevivientes de los diferentes centros clandestinos y que fueron recogidos en 1985 en el Informe de la Comisión Nacional de Desaparecidos, algo que difícilmente pueda suceder en Paraguay, donde un sacerdote católico preside la Comisión de Verdad y Justicia, que ya se auto-adjudicó un oneroso presupuesto en medio de polémicas al respecto.
A pesar de las abrumadoras pruebas de su directa participación, Von Wernich había permanecido impune debido a las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. El cura también participaba en sesiones de tortura, además de actuar como ejecutante directo en el asesinato y posterior quema de tres detenidos a quienes arrancaron de comisarías asegurando que sólo los deportarían. En uno de estos casos, detuvieron por el camino el vehículo policial para ejecutarlos y uno de los cuatro represores (un policía karateka que después se arrepentiría y confesaría lo que había hecho) le dio un fuerte golpe en la cara a uno de los secuestrados con el objeto de dejarlo inconsciente. Uno de ellos se resistió y empezó a sangrar profusamente, manchando con sangre en la trifulca al cura, al chofer y al karateka. El coche se detuvo, los tripulantes descendieron y mientras el cura y los otros policías los sujetaban, uno de los represores les inyectó un veneno directamente en el corazón, causándoles la muerte inmediata. En diferentes situaciones parecidas, Von Wernich asesinó o participó en el secuestro, extorsión, tortura, asesinato, desaparición y ultraje de cadáveres de más de treinta personas.
Según consta en los Archivos del Terror paraguayo, abundaban ejemplos análogos de religiosos con la misma conducta en nuestro país, algunos de los cuales oficiaron sin remordimientos como delatores al servicio del temible jefe de la policía política Pastor Coronel. Se ha publicado que el 17 de enero de 1978 la religiosa Gilberta Lovera, por dar un ejemplo, se presentó ante las autoridades policiales solicitando la intervención represiva de las mismas en la Parroquia “San Cristóbal” dado que un charlatán canadiense realizaba allí una prédica subversiva que elogiaba al comunismo. También son bastantes conocidos los ejemplos de capellanes católicos e incluso obispos desvinculados del estado que desde el púlpito cantaban loas a la dictadura militar del General Stroessner.
Ejemplos tan cercanos geográfica y políticamente al caso paraguayo como el de Von Wernich, contribuyen a ensombrecer aún más el manto de dudas que cubre a la Comisión de Verdad y Justicia paraguaya presidida por Mario Melanio Medina, a la que investigadores del Archivo del Terror ya han acusado de omitir en sus denuncias públicas cerca de 8.000 fichas de víctimas de la dictadura.
Eso en país donde la libertad expresión está controlada en más de un 90 por ciento por una pequeña red de asociaciones vinculadas entre sí, que comparten el antecedente de haber estado vinculadas a la dictadura y que para colmo, son regadas permanentemente con dólares provenientes de la embajada norteamericana.
LUIS AGÜERO WAGNER.